Soñé que él venía porque yo lo había llamado con el pensamiento y diciendo su nombre mil veces. Mientras él me explicaba el por qué de su despedida tan hostil, nos quitábamos la ropa en un cuarto de hotel dispuestos a hacer el amor toda la noche; pero no parábamos de hablar. Yo le recordaba lo que me había gustado de sus visitas, él me decía que a veces me extrañaba cuando percibía mi perfume en otra chica. Llegando el amanecer nos quedamos dormidos y despertamos hasta la 1:00 pm. Salíamos de la habitación y caminábamos por el centro de la mano, cómo la primera vez, almorzábamos en el restaurancito del que alguna vez le había hablado, charlábamos del trabajo y la títulación mientras comíamos, cuando de repente el mesero se acercaba a nosotros y le preguntaba si él o su novia querían algo más, él sonreía y yo me sonrojaba mientras le respondía que no. Después de un rato, salíamos para abordar un taxi, ya en la central compraba su boleto de regreso a casa, salía en 15 minutos. Le acompañaba al andén en silencio y antes de abordar el autobús, me decía que pronto me llamaría y me daba un beso que pareció durar horas. Sonreíamos. Me quedé viendo cómo el bus se alejaba y luego emprendía mi camino a casa, sabiendo que no lo volvería a ver otra vez.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Finale
Soñé que él venía porque yo lo había llamado con el pensamiento y diciendo su nombre mil veces. Mientras él me explicaba el por qué de su despedida tan hostil, nos quitábamos la ropa en un cuarto de hotel dispuestos a hacer el amor toda la noche; pero no parábamos de hablar. Yo le recordaba lo que me había gustado de sus visitas, él me decía que a veces me extrañaba cuando percibía mi perfume en otra chica. Llegando el amanecer nos quedamos dormidos y despertamos hasta la 1:00 pm. Salíamos de la habitación y caminábamos por el centro de la mano, cómo la primera vez, almorzábamos en el restaurancito del que alguna vez le había hablado, charlábamos del trabajo y la títulación mientras comíamos, cuando de repente el mesero se acercaba a nosotros y le preguntaba si él o su novia querían algo más, él sonreía y yo me sonrojaba mientras le respondía que no. Después de un rato, salíamos para abordar un taxi, ya en la central compraba su boleto de regreso a casa, salía en 15 minutos. Le acompañaba al andén en silencio y antes de abordar el autobús, me decía que pronto me llamaría y me daba un beso que pareció durar horas. Sonreíamos. Me quedé viendo cómo el bus se alejaba y luego emprendía mi camino a casa, sabiendo que no lo volvería a ver otra vez.
lunes, 29 de octubre de 2012
Ciclos
El otro día, una amiga me llenó de envidia al contarme las últimas palabras que intercambió con el, posiblemente, amor de su vida. Bueno, digamos que es el amor de éste momento de su vida.
Verán, su historia no es muy diferente a la que la mayoría de las personas hemos vivido, ella se enamoró de él y él siempre la vio sólo cómo su amiga. Eso no impidió que tuvieran sus "que-veres", lo que hizo aún más difícil de sobrellevar el estatus "sólo amiga" para ella. En muchas ocasiones platicamos de nuestros errores en la relación con nuestros crushes, pero ella pareció siempre más dolida por el hecho de saberse no deseada/querida por encima de todas las chicas con las que anduvo su forever, y no poder tener algo más con él la orilló (cómo a muchos de nosotros) a precipitarse en relaciones con otras personas que sólo contenían sus emociones por un momento, nada más.
Duró años así. Sin embargo, esos años la llevaron a ser un poco más sabía y a contener su frustración, tanto que cuando él la volvió a buscar, lo pudo ver sin crear expectativas fantasiosas de lo que sería su reencuentro, aunque no tiraba, aún, la esperanza de que él se pudiera enamorar de ella.
En su ultima charla, ella le confesó lo que sentía por él, aunque seguramente él ya lo sabía, pero ella se sintió con la necesidad de decírselo y admiro la libertad con la que lo hizo porque, aunque aún deseaba que él le correspondiera, le habló con el objetivo de librarse de ese nudo en el estómago que la hacía seguir añorándolo y sobre todo, no quedarse con las ganas de decirle que lo quiere, a pesar del tiempo y la distancia. Y él, a pesar de muchos lo podrían pensar cómo un patán, tuvo la bondad de responderle lo significativa que es su amistad y persona para él y que lamenta no poder corresponder sus sentimientos, pero que desea que sea feliz...
Ese día que me contó esto, aunque se le notaba la tristeza típica del desamor, la vi tranquila cómo nunca, está decidida a seguir adelante ya sin esperarlo. Aunque me alegra verla salir del doloroso pasaje del amor, (por ahora) me dio envidia su paz y la oportunidad de decirle a él todo lo que había llevado cargando por tanto tiempo, sé que muchos lo verán cómo algo casual que, igualmente, podría haber carecido de sinceridad, pero para mí, que siempre me he quedado con las palabras en la boca, me parece la mejor manera para decir adiós a un eslabón de tu vida y ésta oportunidad, nadie se la puede quitar.
domingo, 21 de octubre de 2012
No Me Olvido
Fue en una tarde de las vacaciones de Semana Santa cuando empezamos a hablar, platicábamos hasta la madrugada las primeras veces, en las últimas había más cansancio y confianza y por eso apenas cruzábamos un par de frases, casi se iba a cumplir un año de aquellas primeras pláticas... o tal vez sí se cumplió.
La playera negra de cuello redondo, jeans azules ajustados, zapatos de Homero Simpson, audífonos en el cuello grises, calcetines verdes.
El gusto por las H2Oh! de 7Up y el primer beso de despedida en la puerta de mi casa.
Un mensaje seguido de una llamada en una noche de mayo.
Una ducha a mitad de la noche.
La mañana fría en la Alameda, el temblor en la voz y las piernas, un beso entre lágrimas.
La espera de más de una hora con el frío de compañía y el beso que la premió.
La familiaridad, las sonrisas, el cansancio.
Dormir abrazados. El Te Quiero que dije sin recibir (ni esperar) respuesta.
El desayuno en la Central que se antojaba para convertirse en costumbre.
El último beso, su espalda alejándose y la sonrisa que duró el trayecto de vuelta a casa.
Aunque a veces sí quisiera hacerlo...
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Pixie, In Eight Tracks
Hace mucho tiempo, cuándo aún los blogs estaban de moda, un experto del medio solía publicar playlist de cuándo en cuándo que lo describían de alguna manera. En alguna ocasión en el viejo blog intenté hacer el mismo ejercicio pero, por supuesto, con más pretensión y las misma limitaciones musicales que tengo ahora.
Debo advertir, antes que nada, que nunca he sido apasionada de algo, ni siquiera la música, que aunque la disfruto mucho, nunca me he creado la necesidad ni fanatismo a una banda, no es lo mío, por ello ahora esta playlist parece de hace muchos años, no contiene ninguna canción moderna aunque algunas son nuevas para mí. Estas canciones son el soundtrack de esta temporada en mi vida.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Lovesong
El reproductor la tocaba por 5ta vez consecutiva mientras ella miraba la última foto que le quedaba de él, una imagen mal enfocada y oscura, pero ella la veía tan nítida cómo la noche en que la tomó: acababan de hacer el amor y él se había quedado dormido apenas su cabeza tocó la almohada, ella nunca podía dormir en los hoteles, extrañaba su cama con sus sábanas de colores y sus tres almohadas que se acomodaban perfectamente a su cuerpo, esa noche ella se quedó desnuda contemplando el techo mientras ponía atención al ruido de la calle, el sonido del pasar de los autos siempre la transportaba a su niñez, a las mañanas frías que pasaba en la casa de su abuela que vivía en la Capital, aquella madrugada no fue la excepción y mientras miraba la textura del techo y el feo color mostaza que cubría las paredes, sus oídos se llenaban del ruido de los coches que pasaban de vez en cuando haciendo arder las calles mojadas de lluvia, a través de la gran ventana que había encima de la cabecera. Fue con la luz que se entrometía en su cama por esa ventana con la que lo miró dormir, parecía cansado de mucho tiempo pero ella le sintió con tanta paz que decidió acurrucarse a su lado para contagiarse de su estado, fue en ese instante en que se dio cuenta que no tenía una foto de él y consciente de la vergüenza de pedirle una y que él podría negarse, alcanzó a tientas el celular y lo enfocó en su dirección sin fijarse mucho para no hacer alboroto y despertarlo; de todas formas, pensó, esa imagen de él durmiendo nunca se le iba a olvidar.
Resultó que él no tenía problemas con las fotos, sin embargo las otras habían perecido en los días posteriores a su última llamada. Ella tan apegada a las cosas y los recuerdos estaba consciente de que solamente eliminando todo rastro de su persona e idilio podría "olvidarlo" y seguir con su vida. Ella, que ya había aprendido a mentirse a sí misma, había conservado en el fondo de una carpeta ésta foto pensando en mantener por lo menos un buen recuerdo de sus relaciones. Con el tiempo, la concurrencia a aquella carpeta fue disminuyendo, pronto se había quedado en el fondo de su mente que ahora se ocupada de otras fotos y otras noches.
Hasta ese desdichado día de otoño que comenzó con una melodía que le despertó en las primeras horas de la mañana, justo cuando comenzaba a salir el Sol. Era una canción viejísima que una mujer cantaba con mucho desconsuelo, la canción la había escuchado desde pequeña, pero no había reparado en las palabras de la mujer hasta ese amanecer. Incorporándose se acercó a la ventana para poder oír con más claridad mientras todo su cuerpo comenzó a tiritar sin saber si era por el frío o por todo lo que la canción le había devuelto. Fue sino hasta la noche, después de escuchar la misma canción en su mente todo el día, que sacó la carpeta del fondo del armario y de ella, la foto con el hombre que creía que había olvidado, al reverso en una esquina apenas alcanzó a ver la fecha que había escrito hacía unos años con tinta roja, ahora difuminada por las lágrimas que tantas veces le habían caído; y a un lado de la fecha, grande e indeleble, su nombre de color azul...
viernes, 14 de septiembre de 2012
Hoy
Hay un montón de cosas que no he podido hacer y que siempre he tenido ganas. Nunca he tenido una cita para ir al cine, por ejemplo, es algo tan simple y básico en la vida de una persona promedio, pero en mis 25 años de vida, jamás he sido invitada por un novio/pretendiente a ir al cine. Tampoco había entablado una relación de pareja "seria", por lo mismo me siento perdida en muchos aspectos que se deben considerar en estas relaciones, además de que todo se complica porque hay cientos de kilómetros de distancia entre los dos.
Debo admitir que no ha sido todo miel, me ha tocado ver cómo muchas parejas se acercan cada vez más y ya están forjando su futuro con casas, matrimonios e hijos, tengo amigas que se cambiaron de continente para estar con el hombre que aman y se me revuelve el estómago cada que pienso en el estado en que está mi relación y si puedo apuntar a hacer esa travesía en el futuro.
Esta noche, después de pasar todo el día con él, me di cuenta de que tal vez ni siquiera nos acerquemos a algo similar. Queremos y pensamos cosas diferentes, tenemos expectativas distintas de nuestra relación y muchas son opuestas. Debo admitir también que a veces no me siento feliz con esto que tenemos, pienso en todas esas cosas que no he hecho, cómo ir al cine juntos, y me da la impresión de que nunca cumpliré esa fantasía; tengo bien claro que soy una persona que necesita acercamientos físicos, no sólo besos y caricias, la simple presencia la compañía que da alivio es lo que más me hace falta.
Hoy he pensado en cuánto necesito esos gestos y que muchas de las cosas que siempre he querido nunca habían estado tan lejos. No me gusta sentirme sola ni ser la eterna doncella que espera que el príncipe maté al dragón para poder verla y rescatarla.
Pero el pensamiento que llenó mi mente fue la pérdida y sólo imaginarla la volvió intolerante. No tener a quién decirle Te Amo ni quién te lo diga, no sentir un calor extraño en el cuerpo cada que esa persona pronuncia tu nombre, ni anhelar idas al cine, ni dormir juntos... Lo vi ahí, diciéndome todas las cosas que no quería escuchar porque no eran lo que en mis fantasías estaba escrito, pero estaba ahí, a final de cuentas él estaba ahí diciéndome que me ama, no hay un argumento más fulminante que ese.
Quién ama correctamente? Quién ha sido tan imbécil para crear una medida de lo que el amor debe de ser? El amor se siente a instantes y a veces son momentos escasos, pero vale la pena vivir y esperar lo que se necesite para sentirlos. El amor se debe vivir al día y hoy lo amo y me siento feliz a pesar de todas nuestras carencias, él me ama, es un sentimiento al que pretendo acostumbrarme.
domingo, 9 de septiembre de 2012
No, You Didn't
Mientras meditaba qué camino tomar en cuanto a hablarle o no a un amigo de una acosadora loca que tuve y ahora anda tras sus huesos, me quedé pensando en qué sería lo que él pensará si decido contarle, lo que me llevó a seguir hilando mis pensamientos en torno a lo que algunos hombres piensan y/o dan por sentado en las acciones de las mujeres.
No soy de las que gusten generalizar algo tan propio e individual cómo el comportamiento, pero enfrentémoslo, todos caemos en algún rasgo de personalidad estándar que nos permite ser medidos y regulados por las infinitas leyes de salud, sociabilidad, física, etcétera; en este caso, me he topado con varones que a pesar de presumir una mentalidad abierta, caen en catalogar una acción femenina en clichés.
Por ejemplo, en alguna ocasión estaba platicando con un amigo, un hombre acercándose a los 30 años que había vivido muchas experiencias [según él, claro] en las que destacaban haber pertenecido a una secta y haber compartido la cama con mujeres que acababa de conocer; de alguna manera la conversación cayó en el tema de mi primera experiencia sexual, debo admitir que aunque no me avergüenza cómo sucedió, tampoco me gusta andarla pregonando cómo si fuera una canción, sobretodo porque en mis esquemas mentales, creo que mucha gente no entendería cuáles fueron mis motivos y sentires para llevarla a cabo, tal cómo este amigo con el que decidí sincerarme y contarle tal y cómo fueron los hechos y que simplemente no pudo creer.
De plano, me dijo que estaba mintiendo "porque para una mujer la virginidad es algo sagrado" y blah blah blah. Me ofendió un poco que me dijera mentirosa cuando le había dicho la verdad, pero luego comprendí que esa mentalidad tan abierta para poder tirarse a mujeres que acabara de conocer y hacer ritos satánicos(?) no le alcanzaba para comprender lo que yo hice, tal vez porque siempre había estado con mujeres que pregonaban pureza y virtud o tal vez él mismo ya había establecido esa imagen de mí.
Hay otros hombres que sobre analizan las acciones de las mujeres. Esto es más curioso porque sólo se centra en el sexo femenino; por lo menos yo no me he encontrado a un hombre que le busque el trasfondo a lo que otro hombre dice o hace. Lo que más me llama la atención es que a veces este sobreanálisis se centra en los detalles más simples, no quiero decir que no puedan estar cargados de significantes, pero hasta Freud alguna vez dijo que no todo era interpretable.
Un ejemplo de este hecho es cuando los hombres creen que las mujeres criticamos a otras mujeres por envidia. Sí, las mujeres criticamos a otras mujeres por envidia en algunos casos, en otros sólo somos víctimas del odio infundado y sólo nos gusta lanzar arañazos a chicas que en serio nos parecen tontas o feas o superficiales o pendejas o mamonas o wannabes o nacas o ridículas o zorras o putas, y nada más.
Me da risa y tristeza no entender porque nuestra palabra a veces es tan devaluada, digo, sé que hay mujeres que lo provocan, pero de nuevo, es importante no generalizar y darnos la oportunidad de pensar que cada cabeza es un mundo, por lo menos hasta que se demuestre lo contrario.
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